Día Mundial de la Lepra

El Día Mundial de la Lepra se celebra el último domingo de enero de cada año. En 2026, será el 25 de enero. Este día internacional es una oportunidad para homenajear a las personas que han padecido lepra, concienciar sobre la enfermedad y exigir el fin del estigma y la discriminación relacionadas con la enfermedad.

La lepra, también llamada mal de Hansen, es una enfermedad infecciosa crónica causada principalmente por la bacteria Mycobacterium leprae, que afecta a la piel, los nervios periféricos, la mucosa de las vías respiratorias altas y los ojos. Además de deformaciones físicas, las personas afectadas sufren también estigmatización y discriminación. Es sin embargo una enfermedad curable y el tratamiento, cuando se dispensa en las primeras fases, puede evitar la discapacidad.

La enfermedad se transmite tras un contacto prolongado y cercano con una persona enferma no tratada, que por boca y nariz expulsa gotículas en las que está presente el agente causal. En cambio, la lepra no se contagia por los contactos ocasionales que tienen lugar, por ejemplo, al dar la mano o un abrazo o al compartir comida o asiento con una persona enferma. El paciente deja de transmitir la enfermedad en cuanto comienza a recibir tratamiento.

Síntomas:

Los síntomas iniciales de la lepra pueden variar según el tipo de la enfermedad y la respuesta del sistema inmunológico de la persona. Entre los signos y síntomas más frecuentes se incluyen:

– Manchas en la piel pálidas, rojizas o con pérdida de color, que pueden presentar disminución o pérdida de la sensibilidad al tacto, al calor o al dolor.
– Pérdida de sensibilidad en áreas afectadas, especialmente en manos, pies y rostro.
– Engrosamiento o inflamación de nervios periféricos, que puede generar dolor, hormigueo, entumecimiento o debilidad muscular.
– Debilidad muscular o parálisis parcial en manos, pies o rostro.
– Lesiones cutáneas persistentes que no cicatrizan fácilmente.
– En casos avanzados, deformidades en manos, pies o rostro como consecuencia del daño nervioso no tratado.

Diagnóstico:

El diagnóstico de lepra reposa en los signos clínicos. A veces resulta difícil establecer un diagnóstico, en cuyo caso quizá haya que recurrir a servicios de laboratorio.

Por lo general, la enfermedad se manifiesta por la presencia de lesiones cutáneas y la afectación de nervios periféricos. Se diagnostica lepra cuando se observa al menos uno de los siguientes signos básicos:

Pérdida definitiva de sensibilidad en una mancha o placa cutánea pálida (hipopigmentada) o rojiza.
Hipertrofia o engrosamiento de un nervio periférico, con pérdida de sensibilidad y/o debilidad de la musculatura que inerva.
Observación al microscopio de la presencia de bacilos en un frotis por raspado de incisión cutánea.

Atendiendo a estos signos, los casos de lepra se clasifican en dos tipos con fines de tratamiento: paucibacilar y multibacilar.

Caso paucibacilar: caso con una a cinco lesiones cutáneas, sin presencia probada de bacilos en un frotis cutáneo.

Caso multibacilar: caso con más de cinco lesiones cutáneas; o con afectación nerviosa (neuritis pura o neuritis más cualquier número de lesiones cutáneas); o con presencia probada de bacilos en un frotis por raspado de incisión cutánea, independientemente del número de lesiones cutáneas.

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