Cada niño merece crecer seguro, amado y protegido
La infancia debería ser una etapa marcada por el cuidado, el aprendizaje y la tranquilidad. Sin embargo, miles de niños y niñas en el mundo enfrentan situaciones de violencia que afectan su bienestar físico, emocional y social.
La agresión contra la niñez puede manifestarse de diferentes formas: maltrato físico, violencia psicológica, negligencia, abuso sexual o exposición a entornos inseguros. Estas experiencias pueden dejar consecuencias que impactan su desarrollo y calidad de vida.
Algunas señales de alerta pueden incluir:
• Cambios repentinos en el comportamiento.
• Miedo excesivo hacia determinadas personas o lugares.
• Tristeza, ansiedad o aislamiento.
• Bajo rendimiento escolar.
• Lesiones frecuentes o explicaciones poco claras sobre cómo ocurrieron.
Proteger a los niños es una responsabilidad de todos. Escucharlos, creer en lo que expresan y actuar oportunamente puede marcar una diferencia significativa en sus vidas.
Cada niño merece crecer en un entorno donde se sienta seguro, respetado y amado.



