La Enfermedad de Hansen es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Mycobacterium leprae. Aunque durante muchos años estuvo rodeada de mitos, hoy sabemos que tiene cura y que, con un diagnóstico oportuno y el tratamiento adecuado, es posible evitar complicaciones y llevar una vida normal.
¿Cómo identificarla?
La enfermedad afecta principalmente la piel y los nervios periféricos. Algunos signos de alerta son:
- Manchas en la piel que pueden ser más claras, rojizas o cobrizas.
- Pérdida de sensibilidad en la zona de la mancha.
- Hormigueo, adormecimiento o debilidad en manos y pies.
Derribemos los mitos, es importante conocer la realidad sobre esta enfermedad:
- No es hereditaria.
- No se transmite por abrazar, dar la mano, compartir alimentos o utilizar el mismo baño.
- La transmisión ocurre por contacto cercano y prolongado con una persona que no ha iniciado tratamiento.
- Una vez comienza el tratamiento, la persona deja de transmitir la enfermedad.
La Enfermedad de Hansen tiene tratamiento y es altamente efectivo:
- Es gratuito.
- No requiere hospitalización.
- Permite continuar trabajando, estudiando y realizando las actividades cotidianas.
- Es fundamental cumplir el tratamiento completo para lograr la curación.
- El apoyo también hace parte del tratamiento
Si conoces a una persona con Enfermedad de Hansen:
- Invítala a consultar oportunamente si presenta signos de alerta.
- Bríndale apoyo y evita la discriminación.
- Recuerda que una persona en tratamiento puede convivir con su familia y participar normalmente en la comunidad.
Reconocer los signos, consultar de manera oportuna y apoyar a quienes viven con esta enfermedad contribuye a mejorar su calidad de vida y a reducir el estigma.



